Poco que celebrar en el Día Mundial de los Humedales: España ha perdido más del 60% de sus zonas húmedas en el último medio siglo.

 

Los humedales son espacios naturales frágiles y muy amenazados por la acción humana, la agricultura y ganadería industriales (regadío intensivo, sobreexplotación acuíferos, contaminación…) así como por el cambio climático (sequía, aumento de la temperatura…). Basta ver que la media del agua embalsada en el país ronda el 50% en la actualidad, siendo la situación especialmente preocupante en zonas como Cataluña y Andalucía. 

La sequía agrava aún más la agónica situación de los humedales. Al disponer de menos agua y seguir aumentando las demandas externas, estos enclaves quedan secos perdiendo su biodiversidad y ecosistemas asociados. Y esto es un problema por la importancia de los humedales para la biodiversidad, el equilibrio hidrológico, la mitigación del cambio climático e incluso el propio abastecimiento humano de agua.


Según el último inventario del Gobierno, España cuenta con más de 2.000 humedales, aunque otras fuentes elevan esta cifra a 5.767. Esto demuestra cómo los humedales son los grandes olvidados, sin ni siquiera saberse cuántos existen ni la situación en la que se encuentran realmente.

Usando los datos del MITECO, sólo el 27% de los humedales están bien conservados o en un estado moderado de conservación. El resto tienen alto riesgo de desaparecer. 


Ya han desaparecido grandes humedales como la laguna de Antela (Ourense), La Janda (Cádiz) o La Nava (Palencia).

Y lejos de frenar este proceso, en la actualidad sigue acelerándose. Tras la práctica desaparición del parque Nacional de las Tablas de Daimiel, o las graves afecciones al Mar Menor en Murcia y a la Albufera de Valencia, toca ver cómo, a corto plazo, corre también riesgo de desaparecer otra de nuestras joyas naturales, el Parque Nacional de Doñana.
 

Doñana

El Parque Nacional de Doñana alberga una biodiversidad única en Europa, siendo hábitat del lince ibérico y lugar de paso, cría e invernada, clave para miles de aves europeas y africanas. Sin embargo, su conservación choca con los intereses económicos de una agricultura industrial e intensiva y la desidia y complacencia de las diferentes administraciones que gestionan este entorno natural. Desde hace años se están permitiendo ilegalidades en cuanto al uso del agua y al aumento de las superficies regadas. Greenpeace puso en evidencia, en 2023, que entre un 10% y un 15% de la producción total de frutos rojos de la corona norte del Parque Nacional se riega de forma irregular (3). 

Los datos indican que la protección de nuestros humedales necesita de más acciones e implicación institucional para revertir su deterioro. No basta con preservar o plantear planes sobre el papel, hay que restaurar urgentemente todos ellos y recuperar las funciones dañadas por la intervención humana”, ha declarado Julio Barea responsable de la campaña ‘Salvar el Agua’ de Greenpeace.

Medidas

Los recientes acuerdos entre el Gobierno central y algunas comunidades autónomas (por ejemplo, Andalucía o Murcia) no son suficientes para preservar nuestros humedales. Es necesario adoptar medidas urgentes, como adecuar nuestra demanda al agua real disponible o reducir el regadío intensivo, para conservar y restaurar los humedales, así como para concienciar a la sociedad sobre su valor y su vulnerabilidad. Estos espacios naturales son clave y albergan una gran biodiversidad, prestando servicios ecosistémicos esenciales, como son la regulación del ciclo del agua, la mitigación del cambio climático y la depuración de contaminantes.