¡50 años de voluntariado!

Rocío Sastre Viyuela Greenpeace • 5 Abendua 2021

Hace 50 años un grupo de personas decidió comenzar un “voluntariado” dedicando su tiempo libre (y su “activismo”) en acabar con las pruebas nucleares que el gobierno estadounidense realizaba en Amchitka (Alaska). Estas personas fueron las primeras voluntarias y, al mismo tiempo, las fundadoras de lo que luego bautizaron como “Greenpeace”. Desde entonces miles de personas han formado parte (y formarán) del voluntariado de Greenpeace, en un viaje de vida a través del cuál contribuyen a la defensa del medio ambiente y la paz, al tiempo que llenan su mochila personal de experiencias, aprendizajes, crecimiento y, también, amistades.

Este domingo, Día Internacional del Voluntariado, queremos compartir el viaje de algunas de esas personas que “hacen su parte” con Greenpeace, y que, al igual que el resto de sus compañeros y compañeras a quienes hacemos extensible este reconocimiento, merecen ser celebradas. Porque a través del voluntariado, el activismo y la movilización social, transformamos la realidad.

José Luis, Madrid. 16 años de voluntariado

José Luis 50 aniversario

José Luis paseaba por su ciudad natal (Valladolid) en 2005 cuando se encontró con una mesa informativa de Greenpeace y se interesó en comenzar a participar con el grupo local de su localidad. Desde entonces no ha dejado de dedicar su tiempo a la organización, ya fuera en Valladolid o en cualquiera de las capitales de provincia de Euskadi, a donde se mudó años más tarde. Ciudad en la que vivía, grupo local de voluntariado al que se sumaba. Y si no existía, José Luis lo fundaba, como fue el caso de Vitoria-Gasteiz. Cuando hablas con él siempre recuerda las comidas y las tapas que se tomaban después de las actividades. “Hacían mucha piña”, recuerda entre sonrisas. 

Aunque sus raíces castellanas puedan dar una primera impresión de frialdad, nada más lejos, “JL” tiene una calidez humana que te derrite el corazón, te inspira a ser mejor y hace que todo valga la pena. Participar y coordinar en un grupo local ha sido solo una parte de su colaboración en Greenpeace, ya que también fue miembro del Consejo (órgano de gobierno de la asociación) y, desde hace años, su ayuda en las acciones directas no violentas de Greenpeace es vital. José Luis, camionero prejubilado, es el conductor por excelencia para llegar (o salir) literalmente de cualquier lugar. Ha participado en decenas de acciones y ha movido materiales por toda Europa, desde dragones de plástico, a sartenes gigantes, de Grecia a Dinamarca. Siempre puntual, siempre dispuesto y ¡sin saber inglés! 

Sara, Almería. 11 años de voluntariado

Sara Ortuño 50 aniversario

Sara comenzó a participar en el grupo local de Almería cuando sólo tenía 16 años y, ahora con 27, reconoce que es la persona que es gracias en parte a lo que le han aportado estos 11 años de voluntariado. Maestra de profesión, colabora además en Teachers For Future, llevando la importancia de frenar la emergencia climática a las aulas. 

 

En sus palabras, el voluntariado supuso un “absoluto descubrimiento de cosas que no sabía, de gente admirable, de mí misma, de lo que pasa en el mundo” y, junto con los aprendizajes teóricos, Sara destaca las relaciones humanas que han convertido a las “voluntasGP” en su «familia Greenpeace». Y no solo porque haya “liado” a su madre para que también participe como voluntaria, si no porque entre todas han creado un grupo humano envidiable, en el cuál aprender, crecer y divertirse. 

 

No en balde, el grupo local de Almería es uno de los más consolidados del país, donde Sara demás compañeras acogen con cariño y humildad a quien llega, para juntas abanderar demandas de todo tipo en la zona. Demandas históricas como la ilegalidad del Algarrobico o el foco de contaminación de Carboneras, así como proyectos más recientes, de iniciativa única del grupo de Almería, como el impulso a la movilidad sostenible con el proyecto “Nueva Andalucía Barrio Amable”.

Mamen, Málaga. 17 años de voluntariado

M

Mamen es otra de las voluntarias que podemos reconocer como históricas. A los dos días de unirse al grupo de Málaga, ya estaba yéndose a Madrid a un encuentro nacional de voluntariado. Mamen ha participado en todo tipo de roles y actividades con Greenpeace, además que no hace falta mucho para conseguir que se comprometa con un nuevo proyecto. Desde entonces no ha parado de embarcarse en lo que hiciera falta, tanto dando información en una feria como paralizando unas obras en Doñana por parte de Gas Natural Fenosa para sacar gas en un entorno protegido; en otras ocasiones saca su papel de cuidadora, en otras es la chispa para animar a su equipo o se arremanga para dar el empujoncito que hace falta para que se cambien las cosas. 

 

Además de colaborar activamente en el Grupo Violeta (que se encarga de desarrollar la mirada ecofeminista en el voluntariado), su  “penúltimo” proyecto, lanzado además en plena pandemia, es la producción regular del programa quincenal de radio “La Ciudad Habitable” en Onda Color. Todo el grupo local de Málaga está muy involucrado en explicar, informar y debatir sobre la actualidad ambiental y las campañas de Greenpeace. Mamen nos dice que conserva las ganas y la ilusión del primer día. Y cualquiera que la conozca puede dar fe de ello.

Dani, Valencia. 7 años de voluntariado

Dani 50 años

Dani reparte su tiempo libre entre la coordinación del grupo de voluntariado de Valencia y su implicación como activista de Greenpeace en el desarrollo de acciones directas no violentas. Su primer contacto con Greenpeace fue en un festival de música (Rototom) donde el grupo valenciano estaba con una mesa informativa. A los pocos meses estaba conociendo el Arctic Sunrise, uno de los 3 barcos de la organización, en su visita a Valencia para apoyar la defensa de las activistas encausadas por una acción en la central nuclear de Cofrentes. 

 

Desde entonces Dani ha participado en decenas de actividades, a veces echando una mano donde le decían, otras liderando la refundación del grupo o coordinando una de las primeras acciones descentralizadas en su ciudad. De Dani destaca su espíritu conciliador, su calma, siempre con voluntad de sumar y de velar por el buen entendimiento del grupo, inspirado en todo momento por cómo le acogieron a él en un primer momento. Por eso, por su defensa de trabajar en equipo, siempre señala que “solo puedes ir rápido, pero que juntas iremos más lejos”. 

 

José Luis, Sara, Mamen y Dani, con más de 50 años de voluntariado (¡y los que vendrán!), son solo una muestra de todas las personas que dan su tiempo y su energía en hacer que Greenpeace sea Greenpeace.

 

Gracias a todas las personas que forman la Red de Voluntariado por dedicar su activismo a trabajar por un mundo más verde y en paz.