Miguel Pérez-Lozao Gallego ha publicado en Greenpeace Madrid

Una de las prioridades que desarrollamos en el grupo de Madrid es la movilidad, que bascula entre ciudades y movilidad alternativas, campañas que Greenpeace desarrolla en diferentes países. Es una muestra clara de cómo lo global se plasma en lo local, y cómo en nuestro territorio podemos contribuir a la reducción de emisiones y a la pérdida de biodiversidad.
En nuestra vida cotidiana como ecologistas, lo que comemos, lo que compramos y cómo nos movemos son elementos fundamentales. Y, para ir más allá, intentar conseguir cambios que marquen la diferencia. Lamentablemente en Madrid no es momento de avances (ya tenemos bastante con "la libertad") y con frecuencia miramos con envidia a otras ciudades: nuestros empeños pasan por defender lo que tenemos y que no retrocedamos demasiado.
Almeida, el alcalde que llegó para cargarse Madrid Central, se topó con Greenpeace, en nombre propio (cortando Alcalá, en los juzgados…) y en nombre colectivo, formando parte de la Plataforma en Defensa de Madrid Central, ahora Respira Madrid, co-organizando reuniones políticas, escribiendo alegaciones de miles de páginas y, sobre todo, una gran manifestación histórica hace un par de años. La ciudadanía le dijimos a Almeida que no podría cargarse Madrid Central, una zona de emisiones simbólica, aunque, la verdad… más bien pequeñita.
El pasado lunes 13 se aprobó la nueva Ordenanza de Movilidad que, si bien no deroga Madrid Central, sí lo degrada. Llegó con intensas polémicas, idas y venidas palaciegas (incluyendo tránsfugas), que hemos lamentado y contestado por el retroceso que suponen pero, sobre todo, por la oportunidad perdida de avanzar en una movilidad propia de ciudades sostenibles y coherentes con el siglo y con las crisis que vivimos.
Ahí estuvimos, protestando en la calle e interrumpiendo el pleno, en una intensa semana de la movilidad, usando pancartas que vio mucha gente y fueron hechas con marca de la casa, donde podéis suponer, aunque se escribieron en plural. Y ahí estaremos, con pancartas amarillas o del color que toque, para pedir carriles bici, para frenar la ampliación de Barajas, con la huelga climática y en mil proyectos que aún tenemos por librar.