Ayer día 2 de febrero, con motivo del día de los humedales, diferentes colectivos ecologistas organizaron en la Albufera de Valencia una jornada reivindicativa para valorar el impacto de los residuos en diferentes puntos del parque natural tras el paso de la Dana. Más de 160 voluntarios de diferentes puntos de la Comunidad Valenciana salimos para comprobar que tres meses después del desbordamiento del barranco del Poio, aun podemos encontrar medicamentos, cosméticos, plásticos de todo tipo, neveras, disolventes... Productos altamente contaminantes que a día de hoy se desconocen las consecuencias para este ecosistema en el futuro. 

Después de la recogida de residuos se leyó el manifiesto que han firmando más de 60 entidades ecologistas, para reivindicar un plan de acción conjunta entre administraciones, comunidad científicas y la sociedad civil. Se pretende que los colectivos que llevan años trabajando y conociendo de primera mano el territorio tengan voz y voto en la gestión y futuro del parque natural. 

Hay que poner en valor y proteger estos espacios naturales que tienen una gran importancia  en la amortiguación de los eventos climáticos extremos, cada vez más frecuentes por el cambio climático.

Por la tarde hubo un pequeño debate para tratar el tema desde diferentes puntos. El biólogo Fernando Valladares hizo una breve ponencia desde el punto de vista científico sobre los efectos del cambio climático y la percepción en la sociedad. Enrique Cifres dijo algunos datos sobre los cauces y cursos naturales del agua, Andreu Rico habló sobre ecotoxicología y Aida Vizcaino, profesora de sociología en la universidad Politécnica de Valencia  comentó el tema administrativo y de gobernanza de la Albufera. 

Una jornada muy interesante donde queda clara la necesidad de un cambio de modelo económico para preservar el bienestar social y ecológico. 

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