Cambiar la política “hidráulica” de ladrillazo y desarrollar una transición hidrológica justa: ajustar las expectativas y que se pueda garantizar el suministro y equilibrio de necesidades humanas/ecosistemas/ actividades económicas. Actualmente está completamente desbalanceado priorizando la actividad económica.
Reducir el consumo de agua en regadío intensivo industrial.
Mantener y cuidar los caudales hidrológicos de nuestros ríos.
Cerrar ese millón de pozos ilegales.
Cambiar la política agrícola, priorizando una agricultura ecológica frente a los modelos industriales, intensivos y petrodependientes..
Transición a una agricultura ecológica y sostenible reduciendo la cabaña ganadera en un 50% de aqui al 2030.
Gestión forestal adecuada (que cada vez se está agravando más) adaptando nuestras masas y bosques al cambio climático, la producción del suelo y la escasez de agua.