El pasado 7 de junio, alrededor de un millar de personas nos concentramos en La Aldea de San Nicolás (Gran Canaria) contra el proyecto de instalación de una macrogranja marina en su costa. Cuando empezamos a organizar el acto, unas semanas atrás, no nos podíamos imaginar la repercusión que tendría. Hubo mucho trabajo previo de contacto con las cofradías, con vecinos y vecinas del municipio, preparación de material, solicitud de permisos…, pero mereció la pena. Una semana antes, la noticia comenzó a circular por las redes y varios medios de comunicación informaron sobre la convocatoria.

 

Mientras caminábamos hacia el muelle, junto a miembros de la plataforma por un litoral limpio, de la que formamos parte, vimos ya a los primeros asistentes que terminaban de hacer sus pancartas. Comenzamos unos minutos más tarde de lo previsto ya que el número de participantes no dejaba de crecer. Durante el acto intervino, en primer lugar, una joven representante del municipio, mostrando la oposición de todos y todas al proyecto. A continuación, tres representantes de Greenpeace leyeron un manifiesto que destacaba los efectos que tendría sobre el litoral de La Aldea la instalación de las jaulas marinas. Una representante de la plataforma expuso las consecuencias que, desde hace más de 20 años, los vecinos y vecinas de la costa, llevan soportando a causa de las instalaciones acuícolas. Un futuro que le esperaría a La Aldea en el caso de que el proyecto siga adelante. Mientras todo esto sucedía en el muelle, varias embarcaciones navegaron hacia el espigón portando pancartas en las que podía leerse “No a la macrogranja marina en La Aldea”, “Protege los océanos” o “Macrogranjas marinas no”. El acto fue muy emotivo. Intervinieron varios vecinos, como un niño que habló en defensa de su playa, algo que podía leerse en una de las pancartas “Quiero que mis nietos se bañen en el mar de mi infancia”.

 

La concentración no sólo tuvo un gran eco mediático, también provocó la reacción de distintos partidos políticos. Todos los concejales y el alcalde del ayuntamiento de La Aldea se posicionaron públicamente en contra del proyecto. Además, el pasado 27 de junio el Pleno del Cabildo de Gran Canaria aprobó por unanimidad una moción instando al Gobierno de Canarias a que lo paralice. Son muy buenas noticias pero no debemos olvidar que  nuestros representantes políticos y personal científico vinculado a la Universidad , siguen defendiendo el modelo de acuicultura industrial, incompatible con la sostenibilidad y que atenta contra nuestra riqueza natural.

 

Hace tres años comenzamos esta lucha contra la acuicultura industrial en nuestra isla, y, aunque la concentración en La Aldea y la respuesta posterior fueron todo un éxito, todavía queda mucho por conseguir.