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4. Datos por demarcaciones

Miguel García Blanco
Miguel García Blanco Greenpeace • 5 Octubre 2022

 

Cuenca del Ebro 

El 34,25% de las masas de agua de la cuenca del Ebro se encuentran en mal estado químico, y el 5,71% en mal estado cuantitativo (sobreexplotados). De los 576 hm3 de agua que se extraen al año de aguas subterráneas en la cuenca, el 87% es para uso agrario y ganadero. Y son estos precisamente los focos principales de contaminación. La proliferación de macrogranjas ha jugado un papel fundamental ya que el 35% de las masas subterráneas de la cuenca del Ebro presentan impacto de contaminación debido a la carga ganadera.

Junto a la agricultura intensiva y la ganadería industrial, principales impactos en los acuíferos del Ebro, cabe destacar la afección de elementos químicos en zonas puntuales, es decir, en focos localizados, debida a la existencia de suelos contaminados por industrias ya abandonadas, vertederos o procedente de filtraciones de los tanques de gasolineras. El 26% de las masas de agua subterránea de la cuenca del Ebro tienen presiones significativas de este tipo.


Cuenca del Guadiana

La demarcación hidrográfica del Guadiana tiene el 85% de las masas de agua subterránea en mal estado global, es decir, 17 de las 20 masas de la cuenca no cumplen con los objetivos medioambientales que fija Europa. El mayor problema por dimensión es químico y derivado de los nitratos tanto de la agricultura como de la ganadería, con el 80% de las masas en mal estado por superar el límite de 50 miligramos por litro de agua que es lo permitido para que el agua sea potable. 

Esta situación se ha convertido ya en un riesgo para la salud en algunos puntos. Cada vez es más habitual las advertencias de ayuntamientos para que la población más vulnerable no beba agua del grifo al superarse los máximos admitidos para la salud en contaminación por nitratos (50 mg/l).

 

Cuenca del Guadalquivir 

El regadío intensivo e industrial y la falta de control sobre estos hacen que el 52% de las masas de agua subterránea de la cuenca del Guadalquivir (45 masas) esté en mal estado. Las extracciones de agua subterránea (legales) son de 841,47 hm3/año de los que cerca del 90% se destina a esos riegos agrícolas superintensivos. Su presión es tal que la afección al consumo humano, pese a ser en teoría prioritario, es ya muy alta en algunos puntos. Y ha provocado cortes de agua en muchos municipios andaluces.

 

Cuenca del Segura

En la demarcación del Segura hay 43 masas declaradas en mal estado, el 69% de las 63 en que se clasifica la cuenca. El regadío intensivo e industrial ha dañado seriamente los acuíferos sobreexplotándolos y contaminándolos, afectando gravemente a ecosistemas como el Mar Menor. 

Este regadío industrial e intensivo consume el 85% del agua superficial y subterránea disponible en la cuenca. Hay cerca de 450.000 hectáreas destinadas a la agricultura de las que algo más de 260.000 son de regadío legales (faltaría cuantificar los ilegales). Pero además, a la contaminación de acuíferos con nitratos derivada de la agricultura industrial se ha unido con fuerza la ganadería intensiva, ya que en la Región de Murcia han proliferado masivamente las macrogranjas especialmente las de porcino. 

 

Cuenca del Júcar

El 47% de las masas de agua subterránea de la cuenca del Júcar están en mal estado. Ello es consecuencia de la apuesta por el regadío intensivo y la falta de control y cumplimiento de las normas. Los principales causantes son la sobreexplotación de acuíferos para obtener agua para riego, la contaminación de las aguas subterráneas por la filtración de abonos nitrogenados y otros compuestos químicos como fitosanitarios especialmente plaguicidas.

El regadío intensivo consume el 80% de los 3.063 hm3 anuales procedentes tanto de aguas superficiales como subterráneas y el 67% de los 1.500 hm3 que aportan las subterráneas. Una peculiaridad de la cuenca del Júcar es que los acuíferos aportan la mitad del agua de abastecimiento humano, lo que los hace aún más sensibles y que deban protegerse.

 

Cuenca del Duero

El 28,12% de las masas de agua subterráneas de la cuenca del Duero están en mal estado químico, y el 6,25% en mal estado cuantitativo. Los problemas en esta masas de agua subterránea derivan del sector agrícola y ganadero, tanto por la contaminación por nitratos, como por la sobreexplotación debida al alto nivel de las extracciones en la zona central de la cuenca. Es en esa zona donde se encuentra el acuífero de Los Arenales, que desde hace décadas sufre un exceso de extracciones de aguas subterráneas y contaminación difusa debido a la alta carga agrícola y ganadera. 

Además, la proliferación de macrogranjas y proyectos de nueva instalaciones aumenta el riesgo de uso del agua subterránea en el sector. En la cuenca del Duero hay más de 3,7 millones de cabezas de porcino, 24,7 millones de aves, 1,2 millones de ganado bovino y 2,6 millones de cabezas de ovino y caprino con más 85.000 captaciones de aguas. El 91% de la demanda para la ganadería se atiende con aguas subterráneas.

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