La fábula del colibrí

Amaia G. • 2 Mayo 2022

El pasado viernes volvimos a salir a la calle el grupo de voluntariado de Bizkaia, esta vez para denunciar el negocio del gas, el negocio de algunas empresas energéticas que, todavía a día de hoy, financia la guerra contra Ucrania. Aunque en nuestro caso no teníamos una oficina a la que dirigirnos para protestar directamente, queríamos aportar nuestro granito de arena a nivel local y apoyar la reciente acción de los activistas de Greenpeace en las oficinas centrales de Naturgy en Madrid donde exigieron que se abandonase la exportación de gas ruso.

Entré en el voluntariado del Greenpeace allá por el 2015, con la intención de contribuir activamente hacia una economía descarbonizada y en manos de la ciudadanía. Siendo ingeniera de energías renovables, quería ir un paso más allá e involucrarme personalmente en movimientos sociales ecologistas y no sólo en el ámbito laboral. Pero el voluntariado de Greenpeace, me ha aportado mucho más de lo que pensé. En el grupo local,  compartimos experiencias y nuestros puntos de vista de una manera abierta y enriquecedora, conectamos con otros movimientos sociales y sus reivindicaciones locales. Es un espacio de reunión, donde compartimos nuestras inquietudes, nos apoyamos y escuchamos.

La importancia de hacer equipo y la fábula del colibrí

Tras la actividad contra el gas ruso, aprovechando el día soleado que teníamos en Bilbao, nos fuimos a una terraza a hacer la reunión mensual del grupo. Como decía, creo que es muy importante crear espacios inclusivos, donde conversar de una manera distendida y hacer equipo entre las personas que formamos el grupo local. Tras estos dos años de pandemia, nuestro grupo local ha cambiado mucho. Siempre está en constante cambio. Nuevas voluntas han entrado con mucha motivación y ganas de participar, pero también recordamos a nuestros anteriores coordis que tanto dieron por el grupo y que esperamos que vuelvan pronto ;)

En ese momento, recordamos la fábula del colibrí, que tanto le gustaba a Doltza. Nos demuestra que si todos aportamos nuestro granito de arena podemos conseguir grandes cambios para luchar contra la emergencia climática. Mientras el resto de animales huye de un incendio en el bosque, el colibrí con su pequeño pico lleno de agua trata de apagar el incendio del bosque.

Al menos el colibrí lucha por salvar su bosque!