Un parque para el CEIP Juan Zaragüeta

VoluntaGestion GPE Greenpeace • 17 novembre 2020

El pequeño CEIP Juan Zaragüeta empezó a funcionar en los años 70 con la
E.G.B. y rodeado de campo. Inicialmente era la continuación de la calle
Chiquínquira, recurso de zona de Cárcavas y Hortaleza.
Pero poco a poco, durante sus ya casi 50 años, su entorno se ha
deshumanizado y se ha ido viendo acorralado por la M-40, una planta de
hormigón y montones de sedes empresariales del polígono Cristalia a las
que, de lunes a viernes, acuden a trabajar miles de personas y que pide
a gritos un plan de movilidad.

Aquí, llegar al colegio es cada vez más complicado y peligroso. Desde
hace años las familias no dejamos de pedir mejoras en entorno este
inhóspito lugar sin parques y casi sin aceras, muy abandonado y
deteriorado. Abandono que  por desgracia es tendencia en los centros
públicos de Madrid.

A la vuelta del verano vimos aterrados que el Ayuntamiento había cedido,
sin ningún anuncio, la única parcela libre, destinada a uso deportivo,
para la construcción de un aparcamiento. Su destinatario, la
multinacional Iberdrola, se vende como una compañía “verde”, y esa fue
la gota que colmó el vaso.

El aparcamiento de esos aproximadamente 300 tubos de escape apuntando a
los pulmones de nuestros hijos se inauguró paradójicamente en la Semana
Europea de la Movilidad. La cesión alevosa del Ayuntamiento y la cínica
apertura de Iberdrola nos animó a movilizarnos, como a David, aunque
esta vez contra dos Goliat: la Administración que debe velar por SALUD
de sus ciudadanos y una empresa privada que ha demostrado ser
especialista en lavado verde. Iniciamos entonces una modesta campaña en
redes desde la AMPA de colegio, que pusiera el foco en nuestro deseo de
un entorno saludable, apoyados por varias asociaciones de vecinos del
distrito.

Para nuestra sorpresa y alegría, Greenpeace nos propuso dar visibilidad
a este desatino urbanístico con una acción que se llevaría a cabo el 31
de octubre, Día de las Ciudades. La noche anterior, los padres y madres
del colegio, sin conocer exactamente el alcance de la acción de
Greenpeace dormimos inquietos, como los niños en la noche de Reyes.

A la mañana siguiente, al llegar al colegio, descubrimos encantados que
nuestros sueños se habían materializado: un parque con bancos y plantas
y un aparcabicis a la entrada del colegio, y un carril para llegar a él.


Pero la gran sorpresa estaba por llegar: por arte de magia, el
aparcamiento se había transformado en un parque de recreo, con una pista
de atletismo enorme, columpios y toboganes; hasta habían brotado nuevos
árboles en el lugar de los que se talaron para construir el
aparcamiento.

Nos emocionó mucho ver una tropa de duendes rojos de Greenpeace faenando
ágilmente para tener todo a punto antes de su desalojo. Gracias: ese fue
un gran día para la comunidad educativa del Colegio público Juan
Zaragüeta. Con este empujón seguiremos luchando para que la parcela
albergue la dotación deportiva que le corresponde y la zona se vuelva
más humana y se tenga en cuenta la salud de las personas que allí
conviven.

 

Madres y Padres del AMPA Juan Zaragüeta